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EL POEMA DE LA NATURALEZA
DE PARMÉNIDES
TRADUCCIÓN DE ALFONSO GOMEZ LOBO1
B1
EL PROEMIO
1. Las yeguas que (me) llevan tan lejos cuanto (mi) ánimo
podría alcanzar,
2. (me) iban conduciendo luego de haberme guiado y
puesto sobre el camino abundante en palabras
3. de la divinidad, que por todas las ciudades, (?) lleva al
hombre vidente.
4. Por él era llevado. Por él, en efecto, me llevaban las
muy atentas yeguas
5. tirando del carro.
Unas doncellas empero iban
mostrando el camino.
6. El eje en los cubos emitía un sonido silbante
7. al ponerse incandescente -pues lo aceleraba un par de
bien torneadas
8. ruedas, una por cada lado -cuando apresuraban la
conducción
9. las doncellas Helíades que antes habían abandonado las
mansiones de la Noche
10. hacia la luz y se habían quitado de la cabeza los velos
con sus manos
1
GOMEZ LOBO, Alfonso, Parménides, Charcas, 1985
11. Allí están las puertas de las sendas de la Noche y del
Día
12. Enmarcadas por un dintel y un umbral de piedra.
13. Estas, etéreas, se cierran con enormes hojas
14. de las cuales la justicia, prodiga en castigos, posee las
llaves de usos alternos.
15. A ella aplacaron las doncellas con suaves palabras
16. Persuadiéndola hábilmente de que para ellas el cerrojo
asegurado
17. Quitara pronto de las puertas. Estas, al abrirse,
18. produjeron un insondable hueco entre las hojas,
19. cuando giraron en sus goznes uno tras otro los ejes
guarnecidos de bronce
20. y provistos de bisagras y pernos. Por allí, a través ellas,
21. derechamente las doncellas condujeron por el ancho
camino el carro y las yeguas.
22. La diosa me acogió con afecto y tomando mi diestra en
la suya
23. Se dirigió a mi y me habló de esta manera:
24. “Oh, joven, compañeros de inmortales aurigas.
25. Tú que con las yeguas que te llevan alcanzas hasta
nuestra casa,
26. ¡salud! Pues no es un mal hado el que te ha inducido a
seguir
27. este camino -que está, , por cierto, fuera del transitar de
los hombres-,
28. sino el Derecho y la justicia. Es justo que lo aprendas
todo,
29. tanto el corazón imperturbable de la persuasiva verdad
30. como las opiniones de los mortales, en las cuales no
hay creencia verdadera.
31. No obstante aprenderás también esto: cómo las
apariencias
32. habrían tenido que existir genuinamente, siendo en
todo (momento) la totalidad de las cosas.
B2
1. Pues bien, yo (te) diré -tú preseva el relato después de
escucharlo2. Cuáles son las únicas vías de investigación que son
pensables:
3. Una, que es y que no es posible que no sea.
4. Es la senda de la persuasión, pues acompaña a la
verdad.
5. La otra, que no es y que es necesario que no sea.
6. ésta, te lo señalo, es un sendero que nada informa
7. pues no podrías conocer lo que, por cierto, no es
(porque no es factible)
8. ni podrías mostrarlo.
B3
4. ni reuniéndolo.
B5
Me es indiferente dónde comience, pues allí volveré de
nuevo.
B6
1. Es necesario que lo que es (para) decir y (para) pensar
sea, pues es (para) ser,
2. pero (lo que) nada (es) no es (para ser). A estas cosas te
ordeno poner atención,
3. pues de esta primera vía de investigación te (aparto).
4. Y luego también de aquella por la cual los mortales que
nada saben
5. yerran, bicéfalos, porque la inhabilidad en sus
6. pechos dirige su mente errante. Son arrastrados,
7. sordos, ciegos a la vez, estupefactos, una horda sin
discernimiento,
8. que considera al ser y no ser lo mismo
9. y no lo mismo. La senda de ellos es revertiente.
Pues lo mismo es (para) pensar y (para) ser
B7
B4
1. Observa empero las cosas que, aunque ausentes, están
firmemente presentes para la mente,
2. pues no zanjará la conexión de lo que es con lo que es,
3. ni dispersándolo por todas partes ordenadamente