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PROEMIO
ORDENACION DE LAS LECTURAS DE LA MISA
dichos principios, se h a n elaborado estos Prenotandos e n una forma más amplia y
adecuada; e n ellos, después de u n a afirmación genérica sobre la conexión e n t r e la
palabra de Dios y la acción litúrgica? se tratará primero de l a palabra de Dios e n
la celebración de la Misa y después se presentará l a estructura detallada de la Ordenación de las Lecturas.
PRENOTANDOS
b) Términos que se utilizan para designar l a p a l a b r a de Dios
PROEMIO
CAPITULO 1
2
PRINCIPIOS GENERALES PARA LA CELEBRACION
LITURGICA DE LA PALABRA DE DIOS
1
Aunque e n esta materia parece justamente necesaria u n a delineación de los términos p a r a mayor claridad del sentido, sin embargo, en estos Prenotandos utilizaremos
las mismas palabras que se usan e n los documentos conciliares o postconciliares, y
llamaremos indistintamente Sagrada Escritura o palabra de Dios a los libros inspirados por el Espíritu Santo, pero evitando toda confusión de nombres y cosas.6
C)
1. A l g u n a s p r e m i s a s
a) importancia de la palabra de Dios en la celebración litúrgica
XIIl
3
El Concilio Vaticano 11,' el magisterio de los Sumos Pontífices2 y varios documentos
promulgados después del mismo Concilio por diversas congregaciones de l a S a n t a
Sede3 h a n dicho muchas cosas interesantes sobre la importancia de l a palabra de Dios
y sobre l a restauración del uso de l a Sagrada Escritura en toda celebración litúrgica
Además, e n los Prenotandos de l a Ordenación de l a s Lecturas de la Misa publicada
e n 1969, se propusieron con oportunidad y se ilustraron brevemente algunos principios de especial i m p ~ r t a n c i a . ~
Valor litúrgico de la palabra d e Dios
E n las distintas celebraciones y en las diversas asambleas de fieles que participan
en ellas, se expresan de modo admirable los múltiples los tesoros d e la única palabra
de Dios, y a s e a e n el transcurso del año litúrgico, en el que se recuerda el misterio
de Cristo e n s u desarrollo, y a e n l a celebración de los sacramentos y sacramentales
de l a Iglesia, y e n 1.a respuesta de cada fiel a la acción interna del Espíritu S a n t ~ . ~
De este modo, la misma celebración litúrgica, que se sostiene y se apoya principalmente e n l a palabra de Dios, se convierte e n u n acontecimiento nuevo y enriquece
a l a palabra con u n a nueva interpretación y eficacia. Por eso, l a Iglesia sigue fielmente e n l a Lilurgia el mismo sistema que usó Cristo en la lectura e interpretación
de las Sagradas Escrituras, puesto que él exhorta a profundizar el conjunto de las
Escrituras partiendo del "hay" de s u acontecimiento personaL8
Pero ahora, con ocasión de esta nueva edición de l a Ordenación de las Lecturas de
l a Misa, y a que de diferentes partes se pedía que s e redactaran con más precisión
2. Celebración litúrgica de la palabra de Dios
1. Cfr especialmente el Concilio Vaticano 11, Const. sobre la sagrada Liturgia, Sacrosanctum Colb
cilium, nn. 7, 24, 33, 35, 48, 51, 52, 56. Const. dogm. s. la divina Revelación, Dei Verbum nn. 1, 21,
25, 26. Decr. s. la activ. mis. de la Iglesia, Ad Gentes Diuinitus, n. 6. Decr. s. la vida y minist. de los
Presbíteros, Presbyterorum Ordinis, n. 18.
2. Cfr todo aquello que los Sumos Pontífices han hablado o escrito sobre la materia, y en especial:
PABLO
VI, Carta Apost., Ministeria quaedam, 15 agosto 1972, n. V: A.A.S. 64 (19721, p. 532; PABLO
ExVI, Exhort. Apost. Marialis cultus, 2 febrero 1974, n. 12: A.A.S. 66 (1974),pp. 125-126;PABLOVI,
horL. Apost. Euungelii nuntiandi, 8 diciembre 1975, n. 28: A.A.S. 68 (1976),pp. 24-25, n. 43; ibid., 36-37.
JUAN
PABLO 11, Exhort. Apost. Scripturarum thesaurus, 25 abril 1979, en Noua Vulgata Bibliorum Sacrorum, (edit. Polígota Vaticana 1979) pp. V-VIII; JUAN PABLO 11, Exhort. Apost. Catechesi tradendae, 16 octubre 1979, n. 23: A.A.S. 71 (1979), pp. 1296.1297, n. 27; ibid, pp. 1298-1299,n. 48: ibid.,
pp. 1316; JUAN
PABLO 11, Carta Dominicae Cenae, 24 febrero 1980, n. 10: A.A.S. 72 (19801, pp. 134-137.
3. Cfr, p. ej., S. Congr. de Ritos, Instr. Eucllaristicum Mysterium, 25 mayo 1967 n. 10: A.A.S. 59
(1967), pp. 547-548;S. Congr. para el Culto Divino, Instr. Liturgicae instaurationes, 5 sept. 1970, n.
2: A.A.S. 62 (1970), pp. 695.696; S. Congr. para los Clérigos, Directorium catechisticum generale, 11
abril 1971: A.A.S. 64 (1972),pp. 106.107, n. 25: ibid,, pp. 114; S. Congr. para el Culto Divino, Instrucción general para el uso del Misal Romano, nn. 9, 11,24,33, 60,62, 316, 320; S. Congr. para la Educación Católica, Instrucción sobre la educación litúrgica en los seminarios, In ecclesiasticam, 3junio 1979,
nn. 11,52;ibid., Apéndice, n. 15; S. Congr. para los Sacramentos y el Culto Divino, Instr. Inaestirnabile Donum, 3 abril 1980, nn. 1, 2, 3: A.A.S. 72 (19801, pp. 333-334.
4. Cfr Misal Romano, instaurado por Decreto del Sagrado Concilio Ecuménico Vaticano 11y promulgado por la autoridad del Papa Pablo VI. Ordo Lectionum Missae (edit. Poliglota Vaticana 1969)
IX-XII (Prenotandos); Decreto de promulgación: A.A.S. 61 (19691, pp. 548-549.
a) Caracteristica propia de la p a l a b r a de Dios e n la acción litúrgica
4
En l a celebración litúrgica l a palabra de Dios no e s expresada siempre del mismo moni penetra siempre e n los corazones de los fieles con l a misma eficacia; pero Cris-
5. Cfr Conc. Vat. 11, Const. s. la sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, nn. 35, 56; PABLO
VI, Exhort. Apost. Euangelii nuntiandi, 8 dic. 1975, nn. 28, 47: A.A.S. 68 (19761, pp. 24-25 y 36-37;
JUAN
PABLO 11, Carta Dominicae Cenae, 24 febr. 1980, nn. 10, 11, 12: A.A.S. 72 (1980), pp. 134-146.
6. Con este criterio usaremos p. ej., las expresiones palabra de Dws, Sagrada Escriturq Antiguo
y Nueuo Testamento, lecturaísl de la palabra de Dios, lectura0 de la Sagrada Escritura, celebraciónfes)
de la palabra de Dios, etc.
7. Por tanto, el mismo texto puede leerse y utilizarse bajo diferentes aspectos y en diversas ocasiones y celebraciones litúrgicas de la Iglesia. Conviene recordar esto en la homilía, en la exégesis pastoral y en la catequesis. En los índices de este volumen se pueden hallar claramente los diferentes usos
de un solo texto, p. ej. Rom 6 o Rom 8, en los diferentes tiempos litúrgicos del año y en la celebración
de los diversos sacramentos y sacramentales.
8. Cfr Lc 4, 16-21; 24, 25-35. 44-49.
9. Cfr, p. ej., laproclamación o la lectura, etc., en la celebración de la Misa (cfr Instrucción general
para el uso del Misal Romano, nn. 21, 23, 95, 131, 146, 234, 235). Cfr también las celebraciones de
la palabra de Dios en el Pontifical, el Ritual Romano y la Liturgia de las Horas, que han sido restablecidas por el Conc. Vat. 11.
Y iv
PROEMIO
PRENOTANDOS
to está siempre presente en su palabralo y, realizando el misterio de la salvación, santifica a los hombres y tributa al Padre el culto perfecto."
Pues cuando Dios comunica su palabra, siempre espera una respuesta, que consiste
en escuchar y adorar "en el Espíritu y en la verdad" ( J n 4, 23). El Espíritu Santo,
en efecto, es quien hace que esa respuesta sea eficaz, para que se manifieste en la
vida lo que se escucha en la acción litúrgica, según aquellas palabras: "No se conformen con escuchar la palabra, sino pónganla por obra" (Sant 1, 22).
Más aún, la economía de la salvación, que la palabra de Dios no cesa de recordar y
prolongar, alcanza su más pleno significado en la acción litúrgica, de modo que la
celebración litúrgica se convierte en una continua, plena y eficaz presentación de est a palabra de Dios.
Las actitudes corporales, los gestos y palabras conlos que se expresa la acción litúrgica y se manifiesta la participación de los fieles, no reciben sil significado únicamente de la experiencia humana, de donde se toman, sino también de la palabra de Dios
y de la economia de la salvación, a la que se refieren. Por eso, los fieles tanto más
participan de la acción litúrgica, cuanto más se esfuerzan, al escuchar la palabra de
Dios en ella proclamada, por adherirse íntimamente a la palabra de Dios en persona,
Cristo encarnado, de modo que procuren que aquello que celebran en la Liturgia sea
una realidad en su vida y costumbres, y a la inversa, que lo que hagan en s u vida
se refleje en la Liturgia.'"
Así la palabra de Dios, propuesta continuamente en la Liturgia, es siempre viva y
eficaz12 por el poder del Espíritu Santo, y manifiesta el amor activo del Padre, que
nunca deja de tener eficacia para con los hombres.
b) La palabra de Dios en la economia de la salvación